Los periodistas protagonizan en Italia una
jornada de huelga con un elevado nivel de seguimiento en protesta contra
la llamada "ley mordaza" del gobierno de Silvio Berlusconi, con la que
se limita el uso y difusión de las escuchas telefónicas en las
investigaciones oficiales.
Periódicos,
canales de televisión, radios y agencias de noticias, convocados por la
Federación Nacional de la Prensa Italiana (FNSI) silenciaron sus voces
para mostrar su desacuerdo con una norma que tramita actualmente el
Parlamento y con la que, según ellos, se restringe el derecho a la
información de los ciudadanos.
En los kioscos de Italia sólo puede encontrarse un número muy
reducido de periódicos, cinco en el caso del centro de Roma, entre ellos
Il Giornale, el rotativo de la familia Berlusconi.
El paro "puede parecer una contradicción ante una ley que limita la
libertad de información, firmada por un primer ministro que invita a los
lectores a hacer huelga contra los periódicos", afirmó en su manifiesto
La Repubblica.
"En realidad es un gesto de responsabilidad de los
periodistas italianos para denunciar al gobierno y llamar la atención de
todos los ciudadanos sobre la gravedad de una norma que golpea a la vez
la tutela de la legalidad, la lucha contra el crimen y la libre y
transparente circulación de noticias", prosiguió.
El diario romano explicó que la huelga de este viernes pretende
también permitir que el público de las televisiones sepa lo que
realmente ocurre en Italia, un paÃs en el que su primer ministro es
propietario de los canales privados más importantes.
"Con la adhesión a la huelga, esperamos contribuir a
sensibilizar el paÃs y su clase polÃtica sobre el peligro que
representan las normas propuestas para los derechos democráticos y
constitucionales de todos los ciudadanos que quieren ser conscientes de
lo que ocurre en su entorno", añadió.
Los periódicos no son los únicos que hacen huelga: las principales
agencias de noticias del paÃs, Ansa y Agi, dejaron de
transmitir noticias.
La "jornada de silencio", como la bautizó la FNSI, llega precedida de
manifestaciones y protestas, como las que se vivieron el pasado 1 de
julio en una veintena de ciudades italianas.
La llamada "ley mordaza" prevé, entre otras, condenas de
hasta 30 dÃas de cárcel o sanciones de hasta 10.000 euros para los
periodistas que publiquen escuchas durante las investigaciones o las
actas bajo secreto, mientras que fija multas de entre 300.000 y 450.000
euros para los responsables de medios que lo hagan.